LLEGUE a
la Quiaca a las 7am y a pesar de que ya se olía un poco la frontera la idea era demorar lo mas posible ese cruce de puente.
DESPUÉS de lo que fue el mejor café con leche antes de Bolivia pero el peor que tomé en Argentina, junté fuerzas y cruce la frontera. Era algo inevitable si quería conseguir pasaje en tren directo a Oruro para no tener que soportar un viaje en bondi.
YA en el lado boliviano caminaba lo más rápido posible, sin mirar a los costados cual caballo de verdulero. Yendo directo a la estación de tren, mirando a los bondis de reojo, imaginándome tirado en mi butaca 1ra clase, viendo una buena película, descansando tranquilo.
EN el camino, un local me frena: “-Tren, no…ni…Están de paro, capaz que mañana salga uno…pero estamos así desde el lunes”. Yo, perdido, de a poco me iba imaginado sentado en el bondi, butaca reclinable 90º, mirando por la ventana un agradable paisaje árido, aspirando aromas exóticos.
EN el camino de vuelta a
la Terminal pregunté como 15 veces por los trenes, los bolitas no son de fiar, hay que asegurarse y comprobar todo tipo de información que se obtiene de ellos.
BUEH…en
la Terminal ya. Obviamente puteando y peleando precios con los tipos que buscan sacar ventaja en centímetros.
MI cara iba transformándose, cada vez más en algo peor, ahí fue cuando me enteré que tenía 20hs de viaje en ese bondi, al cual el bondi de
la UNT, que hace Tucumán-Mar del Plata en 36hs, no tenía nada que envidarle.