Montañita

20 días para resumir. Imposible en un par de líneas.

Después de un largo viaje de casi 12 hs llegué. Baños, Ambato, Riobamba, Guayaquil, Montañita, en cada lugar cambié de bondi. Son viajes con escala a falta de servicio directo. Pasando por la selva, en el medio de las sierras, volcanes a los costados, picos nevados. Intentando llegar al nivel del mar íbamos atravesando nubes. Bueh…el tema era así: llegué a Montañita de noche, los pibes de siempre invitando a cualquier Hostel, Yo con cara de perdido en otra ciudad más. Así, un pibe me guio al bar que buscaba para encontrarme con las Tucumanas.

Ana fue el nexo, la conocí buscando una puntita para evitar el hueco económico. Me acerqué a preguntar si había laburo en el bar, donde ella era mesera. Se quedo mirándome con cara de “por qué este gringo me habla español”, después de un par de segundos reaccionó respondiendo con las cejas fruncidas y la boca torcida “Argentino?”. Un par de segundos más y se logro entablar una conversación. Ella cordobesa.

Fue el nexo porque en la segunda noche terminamos en la misma ronda de sillones y filosofía barata de oferta en Sprayet. Ahí conocí a Vane, de Buenos Aires, amiga de Ana. Otra noche más y se sumo Emanuel amigo de A y V. Después de varios días de espera apareció Walde, yo pensaba que mis nuevos 3 amigos tenían algún tipo de delirio místico y no paraban de hablar de su amigo invisible. El pibe solo laburaba lejos. Al ultimo Martin Mignon, otro cordobés, que vendía panes rellenos muy buenos.

A Vane y Ana las conocí en sus últimos días en Montañita, casi estuvieron a punto de irse por 10 días. Claro que habían llegado cerca de 2 meses atrás y solo habían venido por 3 días. A los chicos les paso parecido, pero llegaron antes. Yo vine por una semana, me quedé 20 días. Así es Montañita.

Dejando de lado que hay bares abiertos 24hs y es viernes y sábado de lunes a domingo, Montañita fue muy tranquilo. Disminuyendo un poco el ritmo de viaje.

La primera semana compartimos cocina con Estelita y su flia de 9 personas. Estelita tenía además del Hostel un almacén y una ferretería. El hostel sin cocina, pero compartíamos la de su casa, donde pasamos muchos almuerzos. La segunda semana la pasamos en Viejarmar, toda la flia Arg viviendo junta.

Así pasamos muchos días de playa, cervezas, de mate e interminables charlas, de almuerzos y cenas y de vez en cuando algún desayuno. Caminar Montanita 4, 5, 6 veces, conocer todos los almacenes. Vender tartas; comer más tartas de lo que vendíamos. Colgarse en pensamientos incomprensibles. Crear lazos, interpretar códigos. Solo me puedo poner a enumerar, describir cada momento sería muy difícil.

Visitar los alrededores: Kamala, La Libertad, Manglaralto, 2 Mangas, comprar Tagua en lo de Lucho. Caminar por la selva, perderse y que aparezca Manuel. Que nos haga de guía y encima nos preste un caballo para llegar a un piletón de agua helada que valió la pena. Conocer Puerto López y otra vez Libertad. Volver siempre a Montañita.

Faltarían escribir tantas cosas y sumar más protagonistas de historias, como Haidi y Leonela.

Al final no fue tanto tiempo, solo vi una luna llena y comí gnocchi un solo 29. Ahora escribo tirado en la playa, en medio de 3 arbolitos, apoyando la espalda en una madera que a la vez apoya en el árbol. Alejado de Montañita y del “turismo”. Sintiéndome en casa y al mismo tiempo despidiéndome. Sé que no voy a volver. De volver, no la pasaría tan bien como en estos últimos 20 días.

1 comentario:

Nicolas Manservigi dijo...

Montañita, Estelita.

Me quede pensando en Heidi.

Y las fotosd? bueno, muy buenas, y encima saltas altisimo! o yo debo estar viejo? No se, y eso que me creia re joven...

Bueno, me voy anadar pero antes me pasaba por aqui

Saludos Pablo!